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“En actitud de completa entrega a El”

Capellán Hermann Lange al Obispo Berning

Hamburg, 10 de noviembre de 1943

Rev. Excelencia, mi amado padre!

Pienso que en estas horas  solemnes, cuando me encuentro a las puertas de la muerte, puedo permitirme saludarlo con este vocativo tan íntimo. Pues precisamente ahora tomo conciencia de lo hermosa que es la relación del obispo con sus presbíteros. Como  ha sido durante todo este tiempo, me hace recordar la relación entre Paulo y Timoteo.

En estas últimas horas de vida que me han sido regaladas, mis pensamientos están puestos en la época hermosa de mi  actividad sacerdotal, cuando me fue permitido colaborar con mis débiles fuerzas a la construcción del reino de Dios. Ciertamente hubo en mi actividad y en mi labor algunas fallas – pero nunca faltó la buena voluntad y eso es lo único que vale ante Dios.

Al saludarlo a Usted en estas mis últimas horas  de vida, lo hago con filial amor y entrega. Con gusto habría seguido trabajando bajo su dirección, pero  nuestros humanos deseos tienen sus límites. La voluntad de Dios es para nosotros el mandamiento superior. El saberme enteramente unido a El, ésta es la última y la más profonda satisfacción. En actitud de completa entrega a El, pongo mi breve vida en sus manos. “Mi vida es Cristo, la muerte, mi ganancia!” El, que me regaló la fe, me da también la fuerza para superar tranquilo, sereno y contento lo último y más difícil. “Todo lo puedo en Aquél que me conforta.” Sigue resonando en mí su palabra “victor, quia victima”  y encuentra un gozoso complemento en la palabra de Paulo: “Muerte, dónde está tu aguijón? Muerte, dónde está tu victoria?” Puedo pedirle que les escriba a mis amados padres una palabra de consuelo? Pienso que la necesitan. En el umbral de la eternidad lo saludo con espíritu filial en Cristo.

En el amor de Cristo me encomiendo a su oración de intercesión!

Su afectísimo Hermann Lange

 

Traducción: Sr. Ursula O.S.U., Santiago, Chile